Reflexiones sobre la noche que fue

Oh, vaya noche. Soy un creyente. Te vamos, te vamos a hacer temblar.

Cuando en duda, recurre a la letra de canciones. Y lo que los Jets les hicieron a los Patriots del domingo en la tarde hasta la noche de Nueva Inglaterra fue lírico.

Repítelo una vez más: Jets 28, Patriots 21. Tal vez sea un estribillo musical del futuro.

Varias cosas me llamaron la atención mientras trabajaba hasta la mañana en Providence analizando las cosas después de un partido de los Jets como suelo hacer. Una fue cómo la fuerza mental del conjunto verdiblanco se manifestó en la segunda mitad. Se sabía que los Patriots tendrían una respuesta ante lo que había sucedido durante los primeros 30 minutos, simplemente se sabía.

Pero los Jets siempre tuvieron la última palabra. Cuando Tom Brady conectó con Alge Crumpler en un tiro anotador y Sammy Morris marcó el ensayo de dos puntos para poner el marcador en 14-11 restando 13 segundos en el tercer cuarto, Mark Sánchez, Jerricho Cotchery y la ofensiva inmediatamente avanzaron 75 yardas en cinco jugadas para retomar control del partido. El momento culminante de la marcha fue un tiro de siete yardas de Sánchez a Holmes al fondo de la esquina izquierda de la zona de anotaciones, una atrapada y jugada digna de un Súper Bowl.

"Pienso que el pase de Mark fue más grande que mi atrapada", insistió Holmes. Yo pienso que el tiro a Jerricho Cotchery y su implacable recorrido de 58 yardas anterior al touchdown fue igual de grande.

Tarde en el partido un gol de campo de Shayne Graham puso el marcador en 21-14. Inmediatamente siguió la devolución del saque corto por Antonio Cromartie hasta la yarda 20 de los Patriots y dos jugadas más tarde, el acarreo de 16 yardas para touchdown de Shonn Greene, donde al final se acostó sobre el balón como si fuera un almohada y puso a dormir los sueños de los Patriots.

Y finalmente, tras el touchdown de Brady a Deion Branch restando 24 segundos, la imagen de Eric Smith abalanzándose sobre el saque corto para asegurar la victoria y comenzar una celebración enorme e inolvidable.

Otro momento de asombro, quizás el acto más atlético en el estadio Gillette el domingo, fueron las 1½ volteretas en revés de Braylon Edwards. Tras jugar 60 minutos de fútbol americano, con el uniformo completo aún puesto, se convierte en gimnasta. Sorprendente.

Y tercero fue el vestuario de los Jets. Lo recuerdo hace seis semanas como un lugar no sombrío sino irritado, un local en donde un equipo sabía que había puesto un huevo, hecho el ridículo, etc., etc. Pero también sabía, simplemente sabía, que de alguna manera esto no perduraría, esto sería rectificado.

Así que anoche después del partido, el lugar parecía una estación de tren, un coctel animado sin bebidas alcohólicas, y todos los reporteros de los Jets y los reporteros de los Patriots y los reporteros nacionales que se presentan para estos partidos revoloteaban de un jugador a otro en la aparentemente interminable fila de buffet de relatos inspiradores.

Un interrogante que aparecerá hoy por parte de los escépticos es ésta: ¿Cómo pueden los Jets posiblemente superar esto? ¿Cómo puede Rex prepararlos para Pittsburgh tras un esfuerzo magnífico el domingo, donde salieron disparados de un cañón y jugaron su mejor encuentro del año? ¿Cuántos "segundos partidos más importantes en la historia de la franquicia" pueden haber?

Yo diría que es un punto válido para la prensa y los aficionados debatir. Pero siempre hay otra cara de la moneda, y ésta es igual de válida: ¿Por qué no pueden ponerse a la altura de las circunstancias una vez más, dos veces más? Sánchez captó el concepto en su rueda de prensa cuando declaró: "No podemos aflojarnos. Sabemos que no es la hora de ponernos nostálgicos. Tenemos que cerrar este capítulo y seguir adelante".

Antes del domingo, todo equipo en la historia de la NFL que había perdido por 37 puntos o más en un partido de Liga había perdido de nuevo contra el mismo rival en la postemporada por 10 o más puntos. Siempre hay una primera vez. Empezando hoy Rex, sus entrenadores y sus jugadores emprenderán una búsqueda por hallar una forma de saltar el próximo obstáculo.

Qué viaje largo, extraño, ¿no? Pero en un buen sentido. Y no se ha terminado aún.

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